Temblores

Temblé porque tus ojos besaron mi alma,

me sentí temblar y arder desde la punta de mis pies

hasta la última parte de mi cabeza.

Me hice fuego en cada poro,

me envenené a ratos de tu lengua

y a ratos, de tus dedos.

¿Cuándo deshiciste el hielo que yo solía ser?

¿Cuánto deseas entrar y salir de mi cuerpo?

Es madrugada y hace noche

de olernos a sexo descontrolado con poco sueño.

A manos atadas y a piel enrojecida

por una bondad que va más allá del deseo.

Temblé porque tus labios mordieron mis labios;

me sentí temblar y arder desde una parte de mí que desconozco

hasta esa otra yo en la que me conviertes cuando me besas.

Me hice fuego en cada gemido,

me envenené a ratos de tu semen

y a ratos, del sudor de tu cuello y tu torso terso.

¿Cuándo deshice la coraza con la que vistes?

¿Cuánto deseo que entres y salgas de mi cuerpo?

Temblé para ti otra vez, como aquella primera madrugada

en la que me crucé en tu camino,

como cada noche que quieres bajarme las bragas

para clavarme tu abismo.

Temblé y tiemblo al pronunciar tu nombre,

uno que retumba y me corrompe,

uno que es fuerte y me mece.

Tiembla conmigo, amor,

hazte niebla y sé mi escudo.

Tiemblas, tiemblo… tremendos.

 

#PoemasDeAmor


 

https://twitter.com/bellaindomita/status/844279335741800448

 

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