Antología

 

Foto de Oiluj Samall

Se abre un agujero cada vez que me preguntas eso de “¿tú qué es lo que quieres?”. Es un agujero azul oscuro que esconde una antología de secretos.

Quieres que te hable de ese yo que se mimetiza con cada estruendo que suena a riesgo. Me quieres desnuda de mí y tengo miedo.

 Tengo miedo a sentir que eres tan importante para mí que ya no podría renunciar más que a amarte con locura y con deseo.

Tengo miedo a tener ganas y más ganas y muchas más ganas de las que ya te tengo.

Tengo miedo a ese vértigo que nace como un cosquilleo desde mis recuerdos, el vértigo de un beso robado en el coche, de tu mano sobre mi mano, de tus ojos enfrente de mis ojos, de tu cuerpo atacando a mi cuerpo.

Tengo miedo a todas estas contradicciones que hacen que discutamos. Las tuyas porque eres un “quiero pero no puedo”, las mías porque a veces soy un “quiero, un puedo, un no sé si quiero, un no sé si puedo”, los putos recelos por volver a ese abismo donde hemos caído los dos antes, de donde nos cuesta tanto salir, donde no queremos volver más.

Tengo miedo a las dudas y a los límites. A las formas donde me pierdo, a los malos entendidos, a la decepción, al daño, al no parar de pensar en ti.

Pero también es cierto que tengo miedo a no vivirnos. A no sentir el rugir de mis dragones internos, muertos de sed de ti. A no tocarte el pelo mientras duermes. A no pasear a nuestros perros. A no correr detrás de la pelota. A no hartarnos a gominolas. A no beber los dos del mismo vaso de plástico. A no mirarte de soslayo mientras juegas como los niños grandes. A no pronunciar tu nombre mientras te sueño. A no volverte más loco por mí de lo que ya estás. A no gritarle al mundo cuánto te quiero. A no pisar la arena de la playa buscando tus huellas. A no ser tuya, ni mía, ni nuestra. A no escribir poemas que esconden tu nombre entre verso y verso. A no planear viajes juntos. A no buscar en el Fnac películas que nos tumben en un sofá una tarde de sábado. A no sentirme más grande de lo que ya soy. A no verte crecer a mi lado. A no disfrutar de tus éxitos como propios. A que no sientas orgullo por los míos. Tengo miedo a que nos conformemos. Tengo un miedo atroz a no vivirnos.

Se abre un agujero cada vez que me preguntas eso de “¿tú qué es lo que quieres?”. Es un agujero azul oscuro que esconde una antología de secretos y mi mayor secreto escondido es que creo que te quiero, sin miedos.

 

 


 

 

 

 

 

 

 

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